El paraíso tiene nombre… San Blas

Cuando el año pasado nos hablaron por primera vez de San Blas, supimos que si algún día volvíamos a Panamá, ese sería unos de los lugares que no nos íbamos a perder.

El archipiélago de San Blas es un conjunto de más de 300 pequeñas islas que se encuentran en la costa caribeña de Panamá, y están habitadas por los indígenas Guna Yala. Ellos son los que imponen sus normas, gracias a un tratado con el gobierno de Panamá que les garantiza un grado de autonomía importarte, tanto es así que para acceder a San Blas se debe presentar el pasaporte y pagar una tasa de entrada de 20$ para los turistas.
Es una sociedad matriarcal ya que son las hijas las que heredan las tierras de los padres. Cada comunidad dispone de un jefe de poblado conocido como sahila, que es el mediador entre la población Guna y el Consejo General.

Intentan preservar su cultura y tradiciones, gracias al turismo responsable y a la recolección de cocos, son autosuficientes.
En las islas no encontraréis grandes hoteles, los alojamientos que ofrecen los Gunas son sencillas cabañas, eso sí, a precios elevados.

Para acceder a San Blas se debe llegar a Puerto Cartí, desde donde salen las lanchas que os llevaran a las diferentes islas. Desde Panamá hay muchas empresas que te organizan este viaje, aunque a precios elevados. A nosotras nos costaba 72 dólares por persona ida y vuelta, con la tasa de entrada. Mirando por internet vimos que había la opción de llegar en bus hasta el cruce de la carretera que te lleva a Puerto Cartí y una vez allí hacer autostop a los 4×4 que se dirigen hacía el puerto. Esta opción es más viable en fin de semana ya que es cuando muchos panameños se dirigen a las islas a pasar esos días.
Nosotras fuimos un lunes, con lo que nos costó más de 2 horas encontrar transporte hasta allí, y finalmente nos cobraron 15 dólares, aún así mereció la pena ya que salió más económico.

Sobre el alojamiento, tuvimos la suerte de encontrar a través de Airbnb alguien que alquilaba una habitación en un velero, resultaron ser Tifenn y Pierre, una pareja de franceses junto con Imen, su perra, que llevan varios años viajando en velero. Aunque al principio dudamos en hacerlo, al final ha resultado una de las mejores experiencias que hemos vivido.
Estos días en el velero a parte de visitar estas islas paradisíacas, hemos disfrutado de la experiencia de vivir en un velero, de acceder a playas donde poca gente puede acceder, conocer a los Guna e incluso compartir cenas y comidas típicas con ellos.
Disfrutamos de una mariscada por 10$, vimos delfines y atardeceres espectaculares, compartimos grandes momentos en el velero, y otros no tan buenos, como la travesía donde encontramos oleaje y pasamos las 3 horas de trayecto mareadas y la última noche que “dormimos” acompañadas de una tormenta eléctrica, pero aún así no cambiaríamos nada de lo vivido…

Gracias Tifenn y Pierre por descubrirnos la parte más auténtica de San Blas.

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12 comentarios

  1. Que lugar más precioso!!! Ya veo que estáis súper bien!!! Cómo os envidio amigas…

  2. Julio Oscar Roldan Moreira

    Hermosa historia muchachas… lo bello de las viajes es el matis de los amigos que encontramos en el camino… es una parte rica de viajar … adelante muchachas … vivan fuerte la felicidad que dan los caminos…

  3. Oooooooh no puedo más, que experiencia y q paisaje!!! Esto sí que es vida y no la nuestra

  4. Sois las mejores!!!

  5. Sin palabras de este paraíso!! Como van las picadas Ester? Os están dejando tranquilas los mosquitos? Un besazo

    • Hola guapa! es una pasada si…espectacular! Aquí en Colombia parece que mejor el tema de los mosquitos…jejeje! un beso!!

  6. Brutal !!! Eso es inolvidable

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