Salento y el Valle del Cocora

Si hay un lugar que creemos que merece un post aparte este es Salento, un pequeño pueblo situado en la región de Quindío, en el eje cafetero.

Es un lugar bastante turístico por la gran oferta de actividades que se pueden realizar como excursiones a caballo, visitar haciendas cafeteras, realizar trekkings por las montañas que la rodean y sobretodo por su cercanía al Valle del Cocora. Aunque también se puede disfrutar de agradables paseos por la plaza y la calle central llena de tiendas de artesanía.

Llegamos en autobús desde Manizales, el trayecto dura unas 3h por una carretera llena de curvas no aptas para estómagos delicados.

En total hemos estado 4 noches, la primera nos alojamos en el hostal Yambolombia, a las afueras de Salento, hostal sin grandes lujos pero que recomendamos por su buen ambiente y por ser un buen lugar donde desconectar de todo.
El resto de días como nos apetecía estar más cerca del pueblo, alquilamos una habitación en casa de una señora que encontramos por casualidad preguntando a la gente del pueblo.
Ha estado muy bien, ya que por el mismo precio que hemos estado pagando por una cama en un dormitorio compartido, hemos tenido una habitación para nosotras solas y con desayuno incluido con unas vistas impagables.

Todo el mundo nos había hablado maravillas del Valle del Cocora, así que el segundo día nos dirigimos a la plaza del pueblo para coger el Jeep que nos llevaría hasta la entrada del parque.
Una vez allí hay 2 opciones de llegar al valle, una es ir directamente al valle de las palmeras que te lleva unos 45 min. y la otra es hacer toda la caminata pasando por varios puentes colgantes que atraviesan el río, visitar la reserva natural Acaime donde podréis ver colibríes y degustar un delicioso chocolate, pasar por la finca de la cascada y llegar finalmente al Valle del Cocora, todo esto lleva como unas 5h y media de dura caminata ya que hay bastante desnivel. Nosotras estuvimos más rato porque a la vuelta de la casa de los colibríes cogimos el desvío hacia el parque nacional de los Nevados, que ya es alta montaña y recomiendan ir con un guía, así que tuvimos que dar media vuelta.

Cuando llegas al valle el paisaje es de una belleza casi alucinante, lleno de colinas cubiertas de palmas de cera que se eleva sobre los bosques de niebla.
Nosotras compartimos este día con Monica, Laetitia y Claudio, que conocimos en el hostel de Manizales y que casualmente volvimos a encontrar en Salento.

Otra de las cosas que recomendamos es visitar una de las haciendas cafeteras, podéis encontrar varias a las afueras del pueblo. Nosotras nos decantamos por la de Don Elias ya que es totalmente artesanal y ecológico. No tiene pagina web pero no se necesita reserva, simplemente se puede ir directamente allí donde os mostraran todo el proceso de cultivo y recogida del café.

Estos días en Salento también han servido para reencontrarnos con David, un ex-compañero de trabajo de Ester, que después de estar 11 años viviendo y trabajando en Sant Cugat, hace 6 que regresó a Armenia, su ciudad natal. Vino acompañado por su familia y estuvieron recordando los buenos momentos compartidos, sin duda alguna para Ester fue uno de los mejores momentos de su paso por Salento.

Para nosotras esta es una de las zonas que más nos han gustado y creemos imprescindible visitarla si se viene a este país.

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4 comentarios

  1. Esther haces muy bien esto de recoger café. Cuando vuelvas puedes cambiar de trabajo 😉

  2. Realmente alla donde vais disfrutais. No hay desperdicio. Que bien poder encontrar alojamientos de particulares para asi disfrutar mas del lugar y destinar mejor ese dinero. A seguir disfrutando. Petons

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