Australia

Aterrizamos en Sydney donde nos esperaba el que fue nuestro primer couchsurfer, para los que no sabéis de que hablamos, el Couchsurfing es una red social de viajeros. Su nombre sería buscando o surfeando un sofá, la idea básica es prestar tu sofá para que otro pueda dormir, aunque en muchas ocasiones disponen también de una habitación privada. Antes de llegar a Australia escribimos a varios couchsurfers, y finalmente nos alojamos con Willyan, un chico brasileño.
Para ser sinceras cuando llegamos no nos encontramos muy cómodas, ya que Willyan nos vino a buscar a la estación borracho como una cuba, y cuando llegamos a la casa resulta que no vivía solo, como nos había dicho, si no que compartía la casa con un grupo de brasileños, para nuestra tranquilidad allí nos encontramos a una pareja que también hacia couchsurfing esos días. Finalmente, tanto Willyan como sus amigos resultaron ser buena gente e hicieron agradable nuestra estancia allí.

En Sydney aprovechamos para visitar la famosa Opera House y el Harbour Bridge, puente que atraviesa la Bahia de Sydney. De allí fuimos andando hasta Darling Harbour, una zona situada a las afueras del distrito central de negocios de Sydney. Fue un día agotador ya que aparte de la caminata hacía un calor asfixiante. Bienvenidas al verano!!

Darling Harbour

Darling Harbour

Al día siguiente fuimos a la Bondi Beach, una de las playas más famosas de la ciudad, muy concurrida por surferos y turistas. Desde allí hay una ruta panorámica por los acantilados hasta llegar a Coogee, ese día el tiempo no nos acompañó así que únicamente nos dedicamos a pasear por la zona.
Esa noche los chicos prepararon una barbacoa en la terraza, y nos despedimos de ellos ya que al día siguiente empezábamos nuestra ruta por la costa Este.

Al igual que en Nueva Zelanda, conseguimos una recolocación de una camperan de Sydney a Brisbane. El primer día lo pasamos en la carretera, finalmente llegamos de noche al camping. Hay que decir que aquí nos costó más encontrar sitio para dormir con la aplicación de CamperMate que tan bien nos había ido en Nueva Zelanda.

El segundo día pasamos por Yamba, un pequeño pueblo costero el cual dicen que es la cuna del surf, ya que aquí fue donde nació este deporte. De allí fuimos a las Blue Pools de Angourie, unas piscina naturales donde la gente se baña y se tira de los acantilados.

Después de comer llegamos hasta Byron Bay, una pequeña localidad costera conocida por ser la zona situada más hacia el este de Australia, y por su ambiente surfero. Y como muchos ya sabéis, lugar de residencia de Thor y Elsa Pataky.
Ese día visitamos su famoso faro, desde donde hay unas vistas espectaculares de la bahía. Aunque pasamos pocas horas fueron suficientes para enamorarnos del lugar, y decidimos volver días después.

Byron Bay

Llegamos a Brisbane donde nos alojamos en el hostal Bunk, muy bien ubicado cerca del barrio chino y del Story Bridge.
Brisbane es la tercera ciudad más grande de Australia, esa tarde visitamos algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Nos quedamos alucinadas con la Streets Beach, una playa artificial en medio de la ciudad, incluso el suelo es de arena y tiene orilla. Estuvimos paseando siguiendo el curso del río, hasta llegar a Kangaroo Cliffs, desde donde habíamos leído, que se podían ver los atardeceres más bonitos de la ciudad. El sol se pone por detrás de los rascacielos, reflejando su silueta en el agua.

Street Beach

Street Beach

Aquí en Australia es muy común encontrarse barbacoas eléctricas gratuitas, donde se reúnen grupos de amigos y familias.
Una vez se hizo de noche, cruzamos el Story Brigde, uno de los iconos más típicos de Brisbane, hasta llegar al centro. Este puente se ilumina de colores distintos dependiendo del día.

Story Brigde iluminado

Una de las cosas que más ilusión nos hacía en nuestro paso por Australia, era poder ver koalas y canguros. Aquí en el hostal algunos días hay un servicio gratuito de traslado al Santuario de koalas Lone Pine, la reserva más grande y antigua del mundo. Así que no lo dudamos y allá que fuimos. Pudimos ver además otras especies autóctonas, como el dingo, una subespecie de lobo, el demonio de Tasmania y el Casuario, una de las aves más peligrosas del mundo.

Demonio de Tasmania

Dingo

Pagando un extra en el precio de la entrada, hay la oportunidad de coger un koala, aunque nos supo a poco, ya que lo sujetas apenas unos segundos, el tiempo justo para hacerte la fotografía, aun y así, lo volveríamos a hacer. Además incluido en el precio, te regalan la fotografía impresa.

También hay la oportunidad de alimentar a los canguros y wallabies, que se encuentran en una explanada en semilibertad.

Nuestra idea era subir hasta Cairns en un coche de recolocación, pero al no haber ninguno disponible y encontrar unos vuelos a muy buen precio, cambiamos el plan y así también podíamos disfrutar más de la costa, ya que nos habíamos quedado con más ganas de Byron Bay y de conocer la Gold Coast. Alquilamos un coche para estos días. Pasamos 3 noches en Byron Bay en el hostal Byron Bay YHA, el cual recomendamos por su buena ubicación y limpieza. Dependiendo del día de la semana, organizan barbacoas y excursiones.

Playa de Byron Bay

Cerca del hostal había una colonia de murciélagos enormes, los cuales se pasaban el día durmiendo y al anochecer empezaban a activarse haciendo un escándalo increíble.

Fueron días de playa y relax, y alguna salida por la noche. El domingo por la tarde la gente se reúne delante de la playa donde suele haber música en directo.
Aunque nos hubiésemos quedado eternamente, llegó el momento de despedirnos y continuar camino a Gold Coast.

En Gold Coast habíamos reservado tres noches en el hostal Backpackers in Paradise, aunque de paraíso no tenia nada. Hay que decir que aquí los hostales no son baratos, después de estar viajando durante ocho meses no nos habíamos encontrado nunca nada igual, el dormitorio parecía una cuadra, todo sucio y lleno de polvo, debajo de las camas era como si hiciese meses que no limpiaban… Nos dieron unas sábanas sucias, que enseguida fuimos a cambiar… Y para rematar la cocina daba asco, la gente entraba recién salida de la piscina mojándolo todo, estaba lleno de moscas… Así que decidimos irnos ya que era imposible dormir con esa cantidad de polvo y suciedad, la sorpresa vino cuando al decirle a la chica de la recepción que nos íbamos, nos trató fatal, sin ningún gesto de intentar solucionar la situación, y vacilándonos diciendo que que pretendíamos estando en un dormitorio de 14 personas. Casi nos tiró el dinero del depósito de las llaves, así que pedimos hablar con el encargado y como era de esperar, nos dijo que no. Le pedimos la hoja de reclamaciones y nos dio una hoja normal en blanco, al final, decidimos marcharnos a otro lugar.

La Gold Coast es una ciudad costera donde predominaban los rascacielos y que nos recordó un poco, a la ciudad de Benidorm. Una de las zonas más conocidas es la Surfers Paradise, una zona repleta de restaurantes, tiendas y una ajetreada vida nocturna.

Uno de los días aprovechamos para ir a la playa Tallebudgera Creek, más pequeña que la de Surfers Paradise pero con más encanto y que se encuentra a unos 30 min. en coche.

Si meses antes nos llegan a decir que acabaríamos contratando un tour por las discotecas más conocidas de la ciudad, nos hubiésemos echado las manos a la cabeza. Pero sólo poner los pies en Surfers Paradise nos hicieron una super oferta que no pudimos rechazar. Viendo los precios tan altos para entrar en las discotecas, salía muy a cuenta, y también era una oportunidad de conocer a gente nueva.
Aunque pensábamos que el ambiente sería de gente muy joven, nos sorprendió que había gente de todas las edades. Allí también coincidimos con unos chicos catalanes que habíamos conocido en Byron Bay y que se encuentran viajando por Australia. Fue una noche muy divertida.

Al día siguiente volvimos a Brisbane y celebramos el día de Australia. Por la mañana fuimos a la Streets Beach, la playa artificial, y por la tarde estuvimos en el hostal donde habían organizado una barbacoa y distintas actividades.
Por la noche nos acercamos al puente Story Brigde desde donde vimos los fuegos artificiales. Aunque la gente estaba muy animada y había mucho ambiente, nosotras nos fuimos a dormir pronto ya que al día siguiente teníamos el vuelo a Cairns.

Volamos con la Tiger Air, una compañía low cost bastante estricta con el peso del equipaje, un problema para nosotras ya que siempre vamos cargadas como burras, entre mochilas, bolsas de comida… El equipaje facturado no podía exceder de 15kg, y el de Sonia pesaba 3 más, así que desmontamos media mochila y las pasamos a las pequeñas pensando que el equipaje de mano no lo mirarían tanto. Al llegar a la puerta de embarque hacían pesar el equipaje a todo el mundo, ya nos veíamos pagando una pasta por el exceso de equipaje cuando, aprovechando un descuido de las azafatas, nos cambiamos a la fila de al lado donde estaba la gente a la que ya le habían pesado el equipaje y pasaban directos, así fue como nos libramos de pagar unos cuantos dólares.

Cairns es un punto estratégico para visitar la Gran Barrera de Coral, después de leer varios blogs y foros de viajes, nos decidimos a hacer el tour con la empresa Poseidón, los barcos salen desde Port Douglas, que se encuentra a 1h en coche y ofrecen servicio de transporte desde Cairns. Era un poco más cara pero no nos defraudó ya que habíamos leído que muchas de las empresas que ofrecen tours más económicos te llevan a puntos de la Gran Barrera donde el coral está muerto y no pueden apreciar los distintos colores del coral.
Nos proporcionaron un traje para evitar la picadura de las medusas que en esta época abundan en la zona. Además existe una especie de medusa del tamaño de una uña que te puede matar en cuestión de segundos.
Disfrutamos mucho de este día y nos quedamos maravilladas ante la inmensidad y la belleza del lugar.

Preparadas para sumergirnos en la Gran Barrera de Coral

Desde Cairns teníamos una recolocación de una campervan hasta Melbourne, así que los siguientes días los pasamos en la carretera fueron 3000km en 6 días, cosa de la que nos arrepentimos ya que casi no pudimos visitar nada, aunque aun quedo tiempo para disfrutar viendo canguros en libertad.

Camino a Melbourne

En Melbourne nos esperaban Sarah y Julian. Ester conoció a Sarah hace nueve años en un viaje a Cuba y cuando le escribimos diciendo que íbamos a pasar unos días en Melbourne, enseguida nos ofreció su casa.

Melbourne es la segunda ciudad más poblada e importante de Australia.
Allí aprovechamos para visitar el centro de la ciudad y alguno de sus barrios más emblemáticos. El domingo nos acercamos a St. Kilda donde montan un mercadillo de artesanía. De allí fuimos al Queen Victoria Market, un mercado donde puedes encontrar de todo, incluso un restaurante de tapas españolas.
Aunque no nos hubiese importado comer un buen jamón nos tuvimos que conformar con el chino de al lado, ya que los precios eran elevados para nuestro presupuesto.
Esa noche, como nos habíamos quedado con las ganas de comida española, hicimos una tortilla de patatas para que Sarah y Julian la probasen, ya que nunca antes la habían probado.

Centro de Melbourne

Graffitis Degraves Street

Graffitis Degraves Street

Desde Melbourne nos acercamos hasta Brighton Beach, un barrio residencial conocido por las 80 casetas de colores que bordean la playa. Fueron construidas a mitad del siglo XIX para que sus dueños pudiesen cambiarse de ropa y ahora se han convertido en un icono de la capital de Victoria.

Una de las cosas que no te puedes perder si vas a Melbourne es la Great Ocean Road una carretera que va desde Torquay hasta Allasford bordeando toda la costa, en total son 243km. Esta carretera fue construida por veteranos australianos de la Primera Guerra Mundial entre 1919 y 1932.
Nuestra idea era alquilar un coche para recorrerla por nuestra cuenta, pero después de los días con la campervan se nos pasaron las ganas de conducir, así que contratamos un tour. Hay varias empresas que lo realizan, pero nos decidimos por Ocean Road Tours ya que es la única que sale a las 6 de la mañana evitando así coincidir con el resto de tours, ademas son grupos reducidos de un máximo de ocho personas, lo que permite disfrutar más del lugar

La primera parada fue cerca de Bells Beach donde pudimos ver canguros en libertad. Nuestro recorrido siguió por Point Addis, Aireys Inlet desde donde pudimos ver el faro de Split Point que se encuentra al borde de un acantilado.

Continuamos hasta la playa de Fairheaven donde se encuentra el famoso cartel de la Great Ocean Road donde comienza oficialmente la inolvidable ruta.

También visitamos Lorne un pequeño pueblo costero famoso por tener una de las mejores playas para surfear.

De camino a la Apollo Bay paramos en Wongarra donde pudimos ver por primera vez koalas en libertad. Hicimos otra parada en Cape Patton donde hay unas vistas impresionantes de la Apollo Bay.

Nos dirigimos hacia Lavers Hill donde nos esperaba una comida ligerita a las 11 de la mañana, y con el estomago a reventar pusimos rumbo hacia los 12 apóstoles, se trata de un conjunto de columnas de roca caliza que salen del mar y están situadas a lo largo de la costa del Parque Nacional de Port Campbell. De los doce apóstoles solo quedan nueve, ya que se van deshaciendo.
Hay varios miradores para observar este maravilloso paisaje.

Nuestra comida

Doce apóstoles

A la vuelta Sarah y Julian nos estaban esperando para llevarnos a cenar a Fritzroy, uno de los barrios más de moda en Melbourne.

Muchas gracias chicos por abrirnos las puertas de vuestra casa. Nos vemos en Barcelona!

Thanks so much guys for these days. See you in Barcelona!

De Melbourne volamos a Sydney donde pasamos los últimos días antes de cambiar de continente.

Como el cansancio empezaba a hacer mella decidimos alojarnos en Wake Up! Un hostal en el centro de Sydney, un poco más caro de lo que normalmente nos gastamos en dormitorios pero con muy buenas criticas.
El primer día decidimos ir a dormir temprano para recargar pilas, ilusas de nosotras no sabíamos la noche que nos esperaba. Al rato llegaron 2 parejas a la habitación con pocas ganas de dormir y muchas de meterse mano. De golpe empezamos a oír ruidosos y gemidos, hasta que la litera empezó a moverse como si fuera una lavadora centrifugando, ese fue el momento en que decidimos salir de la habitación. Cuando regresamos la cosa estaba más tranquila aunque no paraban de hablar y reír como si estuviesen solos. Cuando pensábamos que ya podíamos dormir tranquilas el individuo empezó a roncar, pero no un ronquido normal, un ronquido de esos que retumban todas las paredes. Y cuando dejó de roncar empezó a meterle mano a su amiga, resumiendo una noche de perros.
A la mañana siguiente, viendo que ellos no se iban ese día, decidimos pedir cambio de habitación, cuando les explicamos los motivos, a parte de disculparse nos cambiaron inmediatamente de habitación ofreciéndonos por el mismo precio una habitación doble para dos noches y las otras dos noches en un dormitorio de menos personas. Así que dentro de lo malo, salimos todos ganando, ellos contentos y nosotras aun más!

Esos días en Sydney aprovechamos para ver cosas que nos habían quedado pendientes. Unos de los días fuimos al Chinatown donde se encuentra el Paddy´s Market, uno de los mejores sitios para comprar souvenirs.

Otro de los días, aprovechando que en hostal realizan tours gratuitos, fuimos al que hacen por la cuidad, visitando el jardín botánico, la biblioteca, la Catedral de Santa Maria, Hyde Park, y la famosísima Opera House.

Hyde Park

Catedral de Santa Maria

Interior de la Catedral

Bilblioteca

Biblioteca

Jardín botánico

Jardín botánico

Jardín botánico

Esa noche para celebrar carnaval, salimos a tomar algo.

Al día siguiente nos dirigimos hasta Coogee para recorrer la ruta que une esta playa con la famosa Bondi Beach. El recorrido dura unas dos horas y media en que se puede disfrutar de unas vistas panorámicas preciosas. También aprovechamos para refrescarnos en las piscinas “naturales” que se encuentran por el camino.

Cogee

Piscina de camino a Bondi

Famosa piscina en Bondi Beach

Bondi Beach

Otra de las cosas que recomendamos es coger el ferry que va hasta Manly Beach que se encuentra a 30 minutos de Sydney, junto con Bondi Beach es una de las principales playas de Australia y uno de los paraísos del surf.
En el ferry de camino a Manly se observan unas maravillosas vistas de la ciudad de Sydney y de la Ópera de Sydney.

Vistas desde el ferry

Manly Beach

Ese fue nuestro último día en Australia y Oceanía ya que poníamos rumbo a nuestra querida Asia.
Aunque sólo recorrimos una parte del país, nos llevamos muy buenos recuerdos, Australia nos ha encantado aunque es un destino caro para presupuestos mochileros.

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