Bolivia

Nuestra primera parada en Bolivia fue Copacabana a donde llegamos procedentes de Cuzco hemos estado un total de 2 semanas. Aquí se encuentra el lago Titicaca que se caracteriza por ser el lago mas alto y navegable del mundo. Como días antes había sido el cumpleaños de Ester y su familia nos ingresó dinero para darnos un capricho aprovechamos para alojarnos en un buen hotel, desde donde pudimos disfrutar de unas vistas privilegiadas del lago.
Tuvimos la suerte de que el tiempo nos acompañó ya que según nos comentaron días atrás había estado lloviendo sin parar.

Vistas desde nuestra habitación

Uno de los días aprovechamos para subir al cerro Calvario desde donde se puede contemplar el lago en todo su esplendor. La ascensión empieza cerca de la iglesia y sigue por las 14 estaciones del Via Crucis. Muchos bolivianos van hasta allí para hacer ofrendas y ceremonias de sanación indígenas.

Vistas desde el Calvario

Calvario

Otra de las cosas imprescindibles es la visita a Isla del Sol y de la Luna. Desde Copacabana salen lanchas a diario y existe la opción de visitar las dos el mismo día, aunque nosotras lo hicimos así y no lo aconsejamos ya que al final estas mas horas dentro de la lancha que en las islas.
Isla del Sol es una gran isla con varias comunidades, hasta hace unos meses se podía visitar tanto la zona norte como la sur, pero debido a un conflicto entre las comunidades cuando nosotras fuimos la zona norte estaba cerrada al turismo. La isla de la Luna es una pequeña isla donde se pueden visitar las ruinas del que fue un antiguo templo para las vírgenes o casa de las escogidas, donde aprendían los variados oficios de las mujeres, sobre todo el tejido, podían llegar a ser las esposas secundarias del Inca. Se dice también que podían ser empleadas para el sacrificio.

Templo de las Vírgenes en la Isla de la Luna

Isla del Sol

Isla del Sol

Isla del Sol

En Copacabana recargamos pilas, desconectamos, disfrutamos de su plato típico, la trucha y cogimos fuerzas antes de dirigirnos a la bulliciosa capital de La Paz. Llegamos allí en bus y nuestra primera impresión de la ciudad no fue nada buena, primero por el contraste, ya que pasamos de la tranquilidad absoluta de Copacabana a la locura de una ciudad como La Paz, donde la contaminación, el trafico y la altitud nos afectó de tal manera que decidimos marchar al día siguiente, pero como los planes están para cambiarlos ese día en el desayuno compartimos mesa con una chica alemana que nos habló de sus intenciones de visitar el amazonas boliviano. Esta era una espina que teníamos clavada, el no haber visitado el amazonas en nuestro paso por Sudamerica, así que viendo que era nuestra última oportunidad fuimos a informarnos en varias agencias. Al día siguiente poníamos rumbo a Rurrenabaque, principal puerta de entrada del Amazonas boliviano y desde donde salen los tours a Las Pampas y al famoso Parque Nacional Madidi.

Ciudad de La Paz

Salen vuelos diarios desde La Paz a Rurrenabaque pero al mirarlo con tan poco margen de tiempo solo nos quedaba la opción de ir en bus y volver en avión, así que decidimos ir igualmente sin ser conscientes que nos esperaba el peor viaje por carretera de nuestras vidas. Cuando empezamos a leer información en internet de la ruta y el estado de las carreteras empezamos a preocuparnos ya que se trata de una de las rutas mas peligrosas y suele cerrarse en época de lluvias, pero ya no había marcha atrás. Después de esperar más de dos horas a que por fin saliera el bus empezó nuestra pesadilla. El bus era un bus local, o mejor dicho una tartana, donde éramos las únicas turistas, el primer tramo de carretera estaba bastante bien pero a la que empezó a anochecer la carretera se convirtió en un peligroso camino de cabras, estrecho y lleno de precipicios, por donde a duras penas pasaba el autobús y debía compartir el camino con los que venían en sentido contrario… Solo basta decir que para recorrer poco más de 400 km tardamos unas 15 horas.

Bus hacia Rurrenabaque

De camino a Rurrenabaque a alguien se le ocurrió sacarse los zapatos en el bus!

Llegamos a las 6 de la mañana agotadas y hasta las 9 no empezaba el tour, así que decidimos que lo mejor era ir a tomar un buen desayuno para cargar pilas, y vaya si las cargamos! Encontramos una panadería regentada por un francés donde pudimos saborear los mejores croissants de todo el viaje. Una vez con el estómago lleno fuimos a la agencia desde donde empezaríamos el tour de 3 días por el Amazonas.
Desde Rurrenabaque fuimos en coche durante 3 horas hasta el pueblo de Santa Rosa donde cogeríamos la barquita que nos llevaría hasta el alojamiento a través del río, y nuestro medio de transporte durante esos días.
Durante el trayecto pudimos observar un montón de animales: cocodrilos, monos, delfines rosados, y nuestro nuevo animal favorito, el capibara.
Ese mismo día por la tarde fuimos a ver el atardecer y a la vuelta, en la oscuridad, vimos los ojos brillantes de los cocodrilos.

De camino al lodge

Capibara

Al día siguiente antes de desayunar fuimos a ver el amanecer, aunque no tuvimos mucha suerte ya que estaba nublado, así que regresamos al Lodge para desayunar y prepararnos para ir en busca de las anacondas. Botas de agua y pañales puestos!! Jajajaja porque no podemos negar que un poco de miedo si que teníamos. Estuvimos caminando unas 3 horas en una zona pantanosa y llena de barro, donde casi dejamos las botas enterradas en el lodo. Por suerte o por desgracia no vimos ninguna, sólo pudimos ver el movimiento de una que escapaba y pasó por encima de los pies de uno de los guías. Cuando ya estábamos regresando empezó a diluviar, así que acabamos empapadas.
Por la tarde fuimos a pescar la cena, pirañas! Aunque al principio nos pareció complicado, enseguida le cogimos el tranquillo y al final, aparte de pasarlo genial fuimos las que más pescamos.

Buscando Anacondas

La cena!

El último día fuimos en busca de los delfines rosados, y aunque no tuvimos la suerte de nadar cerca de ellos, Sonia aprovechó para darse un chapuzón.
Ese mismo día por la tarde regresamos a Rurrenabaque donde coincidió que era la fiesta del turismo. Durante la tarde tuvo lugar un desfile y por la noche había una orquesta que, por supuesto, no nos quisimos perder.
Al día siguiente salía nuestro vuelo de regreso a La Paz, con 2 horas de retraso, pero felices de no tener que volver en bus.

Fueron unos días de desconexión y conexión con la naturaleza y tuvimos la suerte de poder compartirlos con Jack, un chico de Inglaterra, y con un gran equipo de profesionales.

El mismo día que llegamos a La Paz, por la noche ya salía el bus hacia Uyuni, próxima y última parada en Bolivia. Desde allí la idea era contratar el tour al salar de Uyuni acabando en San Pedro de Atacama (Chile).
Al llegar nos dirigimos a la estación de tren, donde habíamos reservado una habitación en el hotel que se encuentra en la primera planta de la misma estación. Para sorpresa nuestra, al llegar el chico de la recepción nos dijo que tenía una buena noticia, y era que por el mismo precio nos podíamos alojar en un antiguo vagón de tren convertido en un pequeño apartamento, así que evidentemente, aceptamos encantadas! Una vez instaladas fuimos a recorrer varias agencias y escoger la que nos convenciera más, nos habían hablado muy bien de Bolivia Licancabour y no nos decepcionaron.
Hay varias maneras de visitar el salar, nosotras contratamos la de 3 días y 2 noches, con traslado hasta San Pedro de Atacama.

Nuestro apartamento

Nuestro apartamento por dentro

El primer día nos pasaron a recoger por el hotel y allí fue donde conocimos a nuestros compañeros de aventura de esos días, una pareja de Canadá, y los primos Mathieu y Romain, 2 chicos franceses con los que no paramos de reír. También tuvimos mucha suerte con el guía que nos acompañó, ya que hizo todo lo posible para que pasáramos unos días inolvidables. Gracias Silver!

La primera parada ese día fue el cementerio de trenes en Uyuni, donde tuvimos tiempo para tomar algunas fotografías sobre los antiguos vagones.

Cementerio de trenes

Cementerio de trenes

Cementerio de trenes

Cementerio de trenes

De allí nos dirigimos al Salar, donde hicimos una primera parada para observar los Ojos del Salar, formados por el agua que brota del fondo del salar creando pequeñas lagunas.

Ojos del salar

Seguidamente fuimos al pueblo de Colchani donde aprovechamos para visitar el Museo de Sal y dar una vuelta por los puestos de artesanía.
La siguiente parada fue el Monumento del Dakar que se encuentra junto al Monumento de las Banderas. Allí también se puede visitar el Hotel de Sal, el único dentro del salar pero que ya no está en funcionamiento por la contaminación que producía.

Monumento del Dakar

Monumento de las banderas

Hotel de sal

Al mediodía Silver nos preparó una deliciosa comida en forma de picnic en medio del Salar, es uno de los mejores recuerdos dentro del Salar.

Después de comer nos dirigimos al centro del Salar para tomar las famosas fotos en perspectiva.

De allí fuimos a la isla Incahuasi, una isla rodeada por el salar y repleta de enormes cactus algunos de ellos de más de 1000 años de antigüedad.

Antes de llegar al que sería nuestro alojamiento para esa noche, pudimos disfrutar de un hermoso atardecer en medio del salar.

La primera noche la pasamos en un hotel de sal, donde incluso las camas estaban hechas de sal. Después de cenar volvimos al salar para contemplar las estrellas, abrigadas hasta las cejas y con unas botellas de vino para soportar mejor las bajas temperaturas. Ese sería nuestro último contacto con el salar.

Nuestras camas de sal

Comedor de sal

Al día siguiente nos dirigimos a las lagunas altiplánicas, atravesamos el desierto de Siloli donde se encuentra el árbol de piedra, contemplamos el volcán Ollague y el desierto de Dalí. Ese día hacía mucho frío ya que nos encontrábamos a mucha altitud con viento que soplaba muy fuerte.

Esa noche dormimos a poco más de 4000 metros en un sencillo hostal, sin calefacción ni agua caliente. Dormimos vestidas, con 3 pares de calcetines, camisetas térmicas, gorro, guantes y con saco de dormir dentro de la cama, no tuvimos valor ni de ir al baño en toda la noche. Al día siguiente salíamos muy temprano ya que antes de llegar a la frontera con Chile debíamos visitar los Géiseres, las aguas termales y la laguna verde.

Durmiendo ligeritas de ropa

Antes de visitar el salar de Uyuni habíamos visto y leído mucho sobre el, pero lo que vimos esos días superó nuestras expectativas. Paisajes de una belleza extraordinaria que quedarán grabados para siempre en nuestra memoria.

Y así fue como nos despedimos de Silver, Mathieu y Romain que volvían a Uyuni, mientras los demás seguíamos hacia San Pedro de Atacama. Gracias por todo chicos!!

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