Filipinas

Llegamos a Manila donde pasamos un total de dos noches. Nuestro hostal se encontraba en el distrito financiero de Makati una zona que recomendamos ya que es bastante tranquila dentro de lo caótico que puede ser una ciudad como Manila.
El primer día aprovechamos para hacer algunas compras y también, al coincidir con el fin de semana, nos acercamos a visitar el Salcedo market un mercado que se celebra los sábados por la mañana y dónde se pueden encontrar diferentes paradas de comida, incluso habían puestos de comida española.

Al día siguiente volamos a puerto princesa donde empezaba nuestro viaje por la isla de Palawan.
En puerto princesa pasamos 1 noche y por la mañana cogimos la Van que nos llevaría hasta Port Barton. En el trayecto conocimos a Jasper y Djordy unos holandeses con los que congeniamos desde el primer momento y con los que compartimos muchos momentos en nuestros días en Filipinas.
Habíamos oído hablar muy bien de Port Barton y solo poner los pies allí supimos que ese lugar no nos defraudaria. Es un lugar perfecto para descansar y desconectar del mundo.

Port Barton

Nosotras nos alojamos en el White hause una pequeña guesthouse sin wifi ni agua caliente como la mayoría de los alojamientos de la zona, pero que disponía de electricidad casi las 24 h del día a diferencia del resto.
Ese día solo dejar las mochilas fuimos hacia la playa donde junto con nuestros nuevos amigos holandeses disfrutamos del atardecer mientras tomábamos unas cervezas.

Después de darnos una ducha quedamos con ellos para ir a cenar y tomar algo. Port Barton es una zona muy tranquila con un par de bares a pie de playa donde la gente se junta para tomar algo por la noche. Esa noche había bastante ambiente y acabamos en el reggae bar donde conocimos también a unos chicos madrileños y a un catalán. ….fue una noche muy divertida!

Al día siguiente habíamos quedado con los holandeses para ir caminando hasta la White Beach pero ellos después de la noche anterior aún estaban de resaca y quedamos en vernos allí más tarde.
Para llegar hasta la playa se puede hacer de dos maneras con “banca” el tradicional barco filipino o caminando alrededor de una hora. Aunque estábamos de resaca y lo de ir en barca nos parecía en ese momento la mejor opción, habíamos leído que el camino hasta allí merecia la pena así que botella de agua en mano nos pusimos en marcha.

La White Beach es una playa paradisíaca, km de arena blanca y palmeras, un lugar perfecto para relajarse. Pasamos allí toda la mañana y volvimos a Port Barton  a la hora de comer.

En el pueblo hay varios restaurantes pero nos  habían recomendado el Gacayan un lugar donde van a comer la mayoría de los locales y dónde hay las tradicionales ollas filipinas, preparan varios platos diferentes cada día. El plato elegido acompañado de arroz y un refresco cuesta menos de 2€. Sin duda alguna el mejor sitio donde comimos en filipinas.

Esa noche volvimos a ir a cenar con Jasper y Djordy, esta vez se sumaron también Alfons y Kike dos chicos catalanes que habían conocido ese día los holandeses en la White Beach y otra pareja.

De allí fuimos a tomar algo al bar reggae pero Sonia se empezó a encontrar  mal y y a vomitar y al llegar al hostal estábamos las dos igual. Llegamos a la conclusión de que fue el hielo  de la bebida. A la mañana siguiente teníamos pensado hacer el hopping tour por las islas pero nos fue imposible.
Ese día nos despedimos de Djordy y Jasper ya que ellos continuaban hacia Coron.

Al día siguiente pusimos rumbo a El Nido uno de los lugares por los que es más conocido Filipinas. Aunque ya veníamos avisadas, la ciudad de El Nido nos pareció fea y caótica. La principal atracción de esta zona es realizar los tours por las distintas islas y para eso existen numerosas agencias que los organizan.
Nosotras quedamos con el conductor del triciclo que nos llevó hasta la guesthouse para hacer los tours los días siguientes.
Esa misma tarde fuimos hasta la playa  de las Cabañas donde vimos atardecer.

En el Nido hicimos el tour A y C. En el A se visita la Small Lagoon, Secret Lagoon,Commandos Beach y la Big Lagoon.

El tour C es uno de los más recomendables, se comienza por la visita a helicopter isla y de allí se va hasta Matinloc. El tour culmina con una visita a secret beach, hidden beach y star beach. Estos tours incluyen tambien la comida.
Son lugares espectaculares pero para ser sinceras nos pareció que estaban demasiado masificados.

Una de las noches quedamos para cenar con Tomás y Fran los chicos madrileños que conocimos en Port Barton. Cómo eran las fiestas del Nido después de cenar  nos divertimos viendo los desfiles de misses y aprovechando la happy hour de ron filipino.

Desfile de misses

Fiestas de El nido

Cómo nuestro vuelo a Cebú salía desde Puerto Princesa decidimos que los días que nos quedaban queríamos pasarlos en Port Barton así que hacía allí nos dirigimos. Estuvimos 3 noches más donde disfrutamos de la playa volviendo a la White Beach.

Aprovechamos también para hacer el tour por las islas que nos había quedado pendiente y para disfrutar de sus atardeceres.

Los traslados en Filipinas son muy lentos y para llegar al destino muchas veces hay que coger varios transportes en el mismo día y no son muy cómodos que digamos.
Llegamos a Cebú en avión desde Puerto Princesa. Ese día queríamos ir hasta Moalboal situado en el oeste de la isla y dónde nuestro amigo Borges nos recomendó ir para ver los bancos de sardinas. Del aeropuerto a la estación de autobuses cogimos un taxi. En el trayecto de más de una hora tuvimos que estar constantemente dando conversación al taxista ya que por momentos pensábamos que se dormiría encima del volante. Incluso en algunos semáforos en rojo llegó a cerrar los ojos.
Llegamos a la estación de buses y nos montamos en el primero que salía, un bus local sin aire acondicionado y que parecía una lata.
El trayecto duró unas 4 horas y después de todo el día de viaje llegábamos agotadas a Moalboal sobre las 11 de la noche.
No teníamos alojamiento pero habíamos leído que en Panagsama es donde están la mayoría de guesthouse, así que después de negociar el precio con el conductor del triciclo, nos dirigimos a esa zona. Cómo era tarde y la mayoría de sitios ya estaba cerrado nos quedamos en el primero que nos llevó, una sencilla habitación pero que para pasar una noche estaba bien.
A la mañana siguiente ya buscamos con más calma y cambiamos de alojamiento.
Ese día después de desayunar fuimos al centro del pueblo a coger el bus local que nos llevaría hasta las Kawasan Falls. Estas cascadas se encuentran a una media hora de Moalboal pueblo y es un lugar muy frecuentado por los filipinos. Lo más llamativo es el color celeste del agua aunque  el día que fuimos había mucha gente y los bares que han montado alrededor afean un poco la imagen de este lugar.
Después de darnos un chapuzón volvimos a Panagsama donde comimos y pasamos el resto de día.

Niños pidiendo fotos en el camino a las cascadas

A la mañana siguiente mientras desayunábamos nos reencontramos con Jasper y Djordy, que habían llegado la noche anterior.
Les comentamos que teníamos pensado ir a hacer snorkel para ver los famosos bancos de sardinas y se unieron a nuestro plan. Después de alquilar las gafas y el tubo de snorkel nos dirigimos a la zona donde nos habían dicho que estaban las sardinas. Ese día el mar estaba plagado de medusas así que no nos quedó otra que alquilar un traje de neopreno, ya que era imposible meterse al mar si él. Lo que vimos bajo el mar nos dejó sin palabras un inmenso banco de sardinas moviéndose al unísono. Realmente una experiencia que vale mucho la pena. Además también tuvimos la suerte de ver una tortuga y poder nadar con ella solos durante un buen rato.

Banco de sardinas

Esa tarde también disfrutamos de un magnífico atardecer mientras tomábamos un daykiri de mango en la playa.

Al día siguiente nosotras nos íbamos a Siquijor así que nos volvimos a despedir de los holandeses pensando que sería la última vez que nos veríamos… que equivocadas estábamos!

Para llegar a Siquijor tuvimos que coger un triciclo hasta el pueblo de Moalboal desde donde cogimos el bus local hasta Liloan. De allí cogimos otro triciclo hasta el puerto. Después de dos ferris y algún que otro triciclo más llegábamos a San Juan, la zona de Siquijor donde habíamos leído que habían más alojamientos.
Esta isla es también conocida por sus curanderos y hechizeros, incluso hay muchos filipinos supersticiosos que se niegan a poner un pie en ella.
Después de estar buscando más de dos horas y no encontrar ningún alojamiento que nos convenciera decidimos darnos un capricho y alojarnos en un buen hotel ya que el cansancio de los meses de viaje empezaba a hacer mella.

Alquilamos una moto para recorrer la isla. El primer día visitamos el Old Enchanted Baleted Tree un árbol centenario que se encuentra al lado de la carretera y dónde mucha gente aprovecha para hacerse un peeling de pies con los peces que hay en la pequeña laguna.

De allí nos dirigimos a las Cambugahay falls unas bonitas cascadas donde pasamos un buen rato tirandonos de las lianas que cuelgan de los árboles.

También visitamos Lazi donde se encuentra el convento de San Isidro Labrador una gran obra de arquitectura colonial.

Habíamos leído que la playa más bonita de la isla era Salagdoon beach pero cuando llegamos allí nos encontramos que la marea estaba muy alta y casi no había arena  y que había un grupo de locales celebrando un cumpleaños con orquesta incluida. Así que decidimos comer algo en el restaurante que hay allí mismo e irnos.

Grupo de locales celebrando el cumpleaños

De allí nos dirigimos al Infinity hight resort un hotel situado en la zona más alta de la isla y con una piscina infinita con vistas impresionantes de toda la isla y de su bahía. Lástima que solo llegar empezó a llover bastante así que decidimos volver y dejar el baño para otro día.

Al día siguiente nos acercamos a comprar los tickets del ferry para nuestro siguiente destino la isla de Bohol. Aunque el día estaba un poco nublado decidimos volver al Infinity Hight Resort a darnos  un baño en la piscina, ese día tuvimos más suerte que el anterior e incluso llegó a salir el sol. También aprovechamos para visitar Paliton beach una bonita playa de arena blanca y palmeras donde nos dimos el último chapuzón del día.

Piscina del Infinity High Resort

Paliton Beach

Paliton Beach

Bohol está situada en la zona de las Bisayas centrales y es conocida por sus famosas Chocolat Hills y los tarsiers.

El ferry nos dejó en Tagbilaran y de allí cogimos una van hacia Alona Beach la zona más turística y dónde se encontraba nuestro alojamiento. Cual fue nuestra sorpresa que mientras ibamos en la “van” vimos a Jasper y Djordy, lo que menos esperábamos era volver a coincidir con ellos! Les escribimos para decirles que estábamos allí y quedamos para vernos esa misma tarde.

Cómo ellos también tenían pensado ir al día siguiente a las Chocolat Hills decidimos contratar un tour privado, que al ser 4 nos salía bien de precio y así teníamos la posibilidad de elegir los sitios qué queríamos visitar por el camino.

La primera parada fue a una especie de zoo para ver serpientes pero nosotras decidimos no entrar ya que no nos llamaba mucho la atención. De allí nos dirigimos hacia las Chocolat Hills formadas por más de 1200 montículos con forma de cono y que ocupan una superficie de más de 50 km cuadrados. En la época seca adquieren un color marrón chocolate lo que da origen a su nombre. Subimos las escaleras que llevan hasta el mirador donde hay unas vistas panorámicas del lugar.

Otro de los atractivos turísticos de Bohol es ver los tarsiers y para ello fuimos al centro de conservación. Estos animales son los primates más pequeños del mundo y no superan los 15 cm. Se caracterizan por los enormes ojos que tienen y porque son capaces de girar la cabeza 180 grados.

Pasamos también por el Man Made Forest o bosque artificial creado por el hombre, formado por cientos de árboles de caoba.

La última parada fue en el río Loboc aquí hicimos el recorrido por el río en una de sus conocidas barcas-restaurante, donde estuvimos navegando unas dos horas además de disfrutar de un buffet y música en directo. Nos pareció bastante turistada pero lo pasamos bien.
Volvíamos sobre las 4 a Alona Beach y decidimos quedarnos en la playa para ver el atardecer.

El día siguiente lo pasamos en la playa. Fuimos a la playa de Dumauan que  está  a unos  diez  minutos  de Alona pero  nos  pareció  más  tranquila  y más  bonita que ésta. Pasamos el día relajándonos y aprovechando nuestro último día de playa.

De Bohol volamos a Manila donde pasaríamos la última noche antes de volar a Kuala Lumpur.

Nos vemos pronto Filipinas!

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