Myanmar

Myanmar era uno de los destinos que teníamos pendientes en el Sudeste asiático. Volamos desde Kuala Lumpur donde pasamos un par de noches, allí nos alojamos en un super apartamento regalo de nuestros amigos Meri y Sjoerd, que nos dieron dinero antes de empezar el viaje para darnos algún capricho.

La piscina del hotel

Las vistas

Esos días aprovechamos para visitar las Batu Caves, unas famosas cuevas situadas a las afueras de Kuala Lumpur y en las que se encuentra uno de los templos hindúes más populares. Y como no, también nos acercamos a las famosos Torres Petronas, símbolo de Kuala Lumpur.

Batu Caves

Las torres Petronas

Llegamos a Yangón, nuestra primera parada en Myanmar, donde pasamos un par de días. Yangón es la ciudad más grande y antigua capital del país hasta 2005. Allí visitamos la Shwedagon Pagoda, la más sagrada para los budistas del país. La estupa de cien metros de altura, está cubierta por toneladas de oro y la punta está recubierta de diamantes y rubíes y finalmente coronada por un diamante de 76 quilates. La visitamos durante el atardecer uno de los mejores momentos para hacerlo, ya que con la caída del sol aun se aprecia más su belleza. Ese mismo día visitamos la pagoda Maha Wizaya que se encuentra justo enfrente, nos sorprendieron sus murales que simulan un bosque.

Yangón

Yangón

Shwedagon Pagoda

Shwedagon Pagoda

Pagoda Maha Wizaya

Interior de la pagoda Maha Wizaya

Al día siguiente visitamos Chau Htat Gyi Pagoda, donde se encuentra un enorme Buda reclinado de 65 metros de largo y 16 metros de altura. En sus pies aparecen representadas los 108 atributos super humanos de Buda que lo distinguen de los hombres.

De allí nos dirigimos a Ngahtatgyi Paya, una pagoda con uno de los Budas sentados más grandes y bonitos del país.

Esa noche cogimos un bus rumbo a Kalaw, desde donde empezaría el trekking hacia el lago Inle.
Kalaw es un pequeño pueblo rodeado de verdes colinas, de calles tranquilas, con poco tráfico, y la razón principal por la que los viajeros deciden ir es para realizar el trekking hasta el lago Inle.
Después de leer varios blogs nos decidimos por contratar el trekking con el famoso Tio Sam, un entrañable birmano de más de 80 años, que se encargó de explicarnos la ruta hasta el lago Inle. Sin duda alguna recomendamos hacerlo con la “Sam’s Family”.

En Kalaw aprovechamos para visitar las cuevas de Swe Oo Min Paya, convertidas en un templo budista.

Visitamos también la pagoda Aung Chang Tha Zedi, cerca del mercado, recubierta de mosaicos de cristales y pequeñas baldosas donde se refleja el cielo.

Y al final del día subimos las escaleras que conducen hasta el monasterio Thein Taung Kyaung, desde donde se puede disfrutar de unas bonitas vistas del pueblo.

Vistas desde el monasterio Thein Taung

Monasterio Thein Taung

Ese día fuimos a dormir temprano ya que al día siguiente empezaríamos el trekking.
Siguiendo las recomendaciones del Tio Sam, llegamos un poco antes de la hora de salida, ya que justo ese día coincidía con el mercado semanal.

Paseando por el mercado semanal de Kalaw

Esos dos días de trekking los compartimos con 4 coreanos, con los que vivimos muy buenos momentos. Fue una de las mejores experiencias en Myanmar, ya que además de disfrutar de sus paisajes nos permitió acercarnos más a su gente. Incluso pudimos presenciar una boda birmana.

De camino a empezar el trekking!

Habitación donde se encontraban los novios

De boda!

Los novios

El banquete

Invitados

Pasamos la noche en un poblado tradicional de la zona.

Monasterio en el poblado

Poblado

Nuestra habitación esa noche

Nuestro desayuno

El último día del trekking antes de partir del poblado nos aplicamos el famoso “tanaka”, cosmético natural amarillo claro que se consigue moliendo la corteza del árbol thanaka con un poco de agua y que es sello de identidad de Myanmar. Originalmente se cree que se usaba como signo de pureza, aunque en la actualidad su uso, es más bien estético y como protección solar.

Después de comer, una barca nos esperaba para llevarnos al Lago Inle. Este lago está situado a más de 800 metros sobre el novel del mar, mide 100 km de largo y 5 de ancho y en sus orillas se encuentran multitud de aldeas. La barca nos llevó hasta Nyaung Shew, donde se encuentran casi todos los alojamientos.

Camino a Nyaung Shew

Camino a Nyaung Shew pudimos ver como la gente se asea y lava la ropa a las orillas del lago

Aquí pasamos 3 noches, ya que teníamos ganas de descansar y éste nos pareció un buen lugar.
La primera noche quedamos con nuestros amigos coreanos para cenar en el mercado nocturno, ya que ellos al día siguiente ya se iban. Nosotras decidimos tomarnos el día con más calma, mientras paseábamos por el pueblo, vimos un sitio donde alquilaban bicicletas y Ester decidió cumplir uno de sus objetivos del viaje, aprender a ir en bicicleta.

Que mejor manera de celebrarlo que con unas cervezas disfrutando del atardecer.

Al día siguiente decidimos recorrer el lago Inle en una de sus famosas barcas, visitamos diferentes mercados flotantes y pueblos de pescadores. También vimos los curiosos jardines flotantes donde cultivan verduras y hortalizas. Durante el trayecto también pudimos ver los pescadores utilizando el método de pesca tradicional que consiste en usar una de las piernas para remar, enroscándola con el remo, y así disponer de ambas manos para poder pescar.

Nyaung Shew

Pueblos flotantes

Niña en una de las casas flotantes

Obteniendo la seda de la flor de loto

Tejiendo la seda

Fabricación de barcas artesanales

Mujeres produciendo puros de manera artesanal

Fundición de plata

Fabricación paraguas artesanales

Jardines flotantes

Obteniendo tierra del lago para los jardines flotantes

La última parada fue Inn Dein, uno de los sitios más interesantes alrededor del lago, un complejo de más de 1200 estupas centenarias donde el silencio sólo se rompe por el resonar de los cientos de campanillas que coronan las estupas.

Aunque no estaba dentro de nuestros planes, finalmente decidimos contratar un coche que nos llevase a Kakku. Este lugar sale de los circuitos por su lejanía, aunque creemos que vale la pena acercarse hasta allí. Se trata de un bosque de más de 2500 estupas ordenadas en filas, algunas de ellas restauradas. Una de las mejores experiencias fue perderse por el campo de estupas y fotografiar cada rincón. Durante el trayecto hizo varias paradas, una de ellas un mercado local, donde apenas habían turistas. Allí pudimos presenciar como preparan el “Kun Ja” o betel, una mezcla de nuez y tabaco que se mastica dejando los dientes y la boca teñidos de rojo, además la gente que lo consume va escupiendo los restos por la calle dejando todo teñido de rojo, realmente parece que escupan sangre. Su consumo es muy habitual y supone un problema de salud pública.
También realizó una parada donde pudimos ver como producen el azúcar de caña mediante un proceso totalmente artesanal.

Mercado local

Uno de los puestos del mercado

Preparando “kun ja”

Preparación caña de azúcar

De vuelta de kakku paramos para visitar un puente de teka y el Red Mountain Estate Vineyards, unos viñedos que se encuentran a pocos km de la ciudad y desde donde hay unas bonitas vistas panorámicas.

Llegamos a Bagan donde pasamos un total de 3 noches, Bagan es famoso por sus espectaculares amaneceres y atardeceres entre pagodas y templos, está dividido en 3 zonas, Old Bagan, New Bagan y Nyaung U nosotras nos  alojamos en esta última que es la zona donde están los alojamientos con precios mochileros.

Las ruinas de Bagan cubren un área de 41 km2 con más de 3000 pagodas así que  decidimos alquilar una ebike para poder movernos fácilmente esos días.
Debido al incremento de turistas y por los terremotos sufridos en la zona ahora está prohibido subir a la mayoría de las pagodas para ver el amanecer o atardecer, una medida del ministerio de cultura birmano a fin de proteger el patrimonio cultural del país.

Lo mejor es preguntar a los jóvenes de la zona ya que ellos conocen en las que todavía está permitido subir.
Algunas de las pagodas más conocidas son la Pya Tha Da y la Shwesandaw Paya las cuales, antes de que prohibieran subir, era donde la mayoría de turistas se concentraban para ver el atardecer.

Pya Tha Da

Shwesandaw Paya

Con la moto eléctrica recorrimos los caminos de tierra perdiéndonos entre los templos y descubriendo preciosas pagodas, muchas de ellas no tienen nada dentro pero otras conservan en su interior estatuas de budas , tallas y pinturas originales.

Atardecer en Bagan

Uno de los días quedamos con Lee, unos de los coreanos con los que hicimos el trekking del lago Inle, para ver el amanecer. Uno de los locales a cambio de algo de dinero le había dicho de una pagoda donde poder subir para verlo.
A las 5 de la mañana estábamos en pie camino del hostal de Lee donde habíamos quedado para ir juntos hasta el lugar. Aunque nos costó bastante encontrarla, ya que a aquellas horas, sin luz, todos los caminos parecían iguales, finalmente llegamos y pudimos disfrutar de uno de los mejores amaneceres del viaje, tanto fue así que decidimos volver al día siguiente.
Bagan nos pareció un lugar mágico, para nosotras, nuestro lugar preferido en Myanmar.

De Bagan nos dirigimos a Mandalay donde pasamos 4 noches. Esta es una ciudad con distancias muy grandes y sin un centro claramente definido así que decidimos que lo mejor era contratar un coche para que nos llevara a los sitios que queríamos visitar. El primer día lo aprovechamos para visitar un poco la zona de los alrededores de nuestro hostal y el mercado.

Al día siguiente quedamos bien temprano con nuestro conductor y nos dirigimos a la que sería nuestra primera parada Mandalay Hill donde, además de tener un book de fotos hecho por la gente local que no paraba de pedirnos fotografiarse con nosotras, pudimos disfrutar de unas preciosas vistas de la ciudad.

Vistas desde Mandalay Hill

Los “paparazzi”

De allí nos dirigimos a Mahamuni Paya, el templo más distante del centro. Alberga una de las figuras de buda más veneradas de la ciudad y los fieles se acercan para colocar láminas de pan de oro. Lo que más nos sorprendió es que en Myanmar las mujeres tienen prohibido acercarse a la imagen de buda y mucho menos tocarla.

Visitamos también un monasterio construido en teka, según nos dijo nuestro guía era parecido al templo Shwesandaw pero en éste no teníamos que pagar entrada.

Mingún es un pueblo famoso por sus ruinas y monumentos que se encuentra a la orilla del río Ayeyarwady, teníamos pensado visitarlo al día siguiente pero nuestro chófer nos ofreció la posibilidad de hacerlo ese mismo día así que le dijimos que si.
Allí visitamos la Padoda Hsinbyume Myatheinda, la cual es de color blanco y su arquitectura simula el monte Meru, una montaña de la mitología budista. También su famosa campana. Ésta está realizada en bronce, mide 3.7 metros de altura y pesa 90 toneladas. Se trata de la mayor campana del mundo en funcionamiento.

Y finalmente visitamos la estupa de Mingun Pahtodawgsy, este monumento está incompleto y hubiera sido la pagoda más grande del mundo si no se hubiera interrumpido su construcción tras la muerte del rey Bodawpaya, presenta enormes grietas causadas por el terremoto de 1839 y el más reciente en 2012.

Ese mismo día también visitamos la ciudad de Inwa que en el pasado fue una importante ciudad birmana y que a lo largo de la historia ha sido destruida y reconstruida varias veces.
Una de las maneras para visitar las zonas de interés es alquilar un coche de caballos que esperan a los turistas nada más bajar del ferry.

Los principales puntos de interés son cuatro: la Torre del palacio de Inwa que tras el terremoto que sacudió el país en el 1839, se encuentra inclinada presentando numerosas grietas.

Yadana Hsemee, un grupo de pagodas donde estuvimos un buen rato observando como jugaban un grupo de niños a coger las flores que iban cayendo de los árboles.

El monasterio Bagaya y el Monasterio Maja Aung Bonzan Mon, en los que para acceder se necesita entrada y nosotras no la teníamos, así que no pudimos visitarlos.

Monasterio Bagaya

La última parada fue en el puente U-bein, desde donde disfrutamos del atardecer. Este puente fue construido en teka en el año 1851 y es uno de los paisajes más fotografiados de Myanmar, se encuentra en la localidad de Amarapura  sobre el lago Taungthaman y es considerado el puente de teka más largo del mundo.

Después de un largo día llegamos al hotel para descansar pero antes quedamos con nuestro chófer para ir al día siguiente al templo Maha Ganayon Kyaung donde cada día sobre las 10 de la mañana miles de monjes de todas las edades inician su tradicional desfile para recibir el almuerzo. Según nos explicaron, ésta será la última comida que recibirán hasta el día siguiente.
Los niños entran por primera vez como novicios entorno a los 6-8 años de edad en una estancia de un mes y a lo largo de sus vidas muchos regresan para estancias más largas.

Ese fue nuestro último día en Myanmar, un país que hacía tiempo que queríamos visitar y que superó nuestras expectativas, no sólo por sus paisajes increíbles sino también por su gente y sus infinitas sonrisas. Si estáis pensando en visitar este país creemos que ahora es el momento ya que todavía mantiene esa esencia de lo auténtico.

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