Nueva Zelanda

Nueva Zelanda está formada por dos islas principales, la isla norte y la isla sur.
Es un país muy preparado para recorrerlo por carretera con multitud de campings, tanto gratuitos, como de bajo coste o para los presupuestos menos ajustados, campings que no les falta detalle. Nosotras utilizamos la aplicación del móvil CamperMate, donde además de lugares donde dormir, también puedes encontrar sitios de interés, lavabos públicos, gasolineras y todo tipo de servicios.

Nuestra primera parada en Nueva Zelanda fue Auckland donde estuvimos dos días antes de ir a las Islas Cook

Visitamos el centro de la ciudad donde se encuentra su famosa torre Skytower con sus 328 metros de altura, es uno de los símbolos más importantes de Auckland. Para los más aventureros existe la posibilidad de realizar Sky Jump y Sky Walk. El primero consiste en un salto base de aproximadamente 16 segundos a 75 km/h y el segundo se trata de una pérgola que rodea por fuera el edificio por donde se puede caminar.

Uno de los días quedamos con Kike, un amigo de Sant Cugat que vive allí y que nos enseñó algunos lugares de la ciudad.

Al volver de las Cook alquilamos un coche para visitar el norte de la isla, nos alojamos en Paihia un pequeño pueblo costero y principal centro turístico de la Bahia de las Islas. Desde allí condujimos hasta Cape Reinga el punto más septentrional de Nueva Zelanda, con su icónico faro es un lugar cargado de espiritualidad, para los maoris es el punto desde donde las almas de los muertos dejan el mundo terrenal, saltando desde la punta y trepando por las raíces del árbol de 800 años que allí se encuentra, para así regresar a su tierra de origen.

Al día siguiente nos dirigimos al Waipoua Forest, un bosque donde se encuentra la mayor concentración de kauris. Estos árboles pertenecen a la familia de las Araucoarias, uno de los árboles más grandes del mundo, no tanto por su altura si no por el tamaño de su tronco.
Para preservar estos ejemplares hay que seguir algunas pautas antes de entrar, como limpiarse bien las zapatillas por lo cual hay instalados unos cepillos en el suelo, también es muy importante no pisar las raíces ni la base de los kauris ya que son muy frágiles.

En el bosque se puede visitar dos puntos muy especiales el Tane Mahuta que es el kauri más grande de Nueva Zelanda y significa Rey del bosque, el otro es el que conduce al Yakas, Four Sisters y Te Matua Ngahere.

Sendero en el bosque

Tane Mahuta

El Yakas es el séptimo kauri más grande del país, sobretodo nos impresionó su inmenso tronco.

Las Four Sisters es un grupo de cuatro kauris que crecen juntos.

Te Matua Ngahere cuyo nombre significa el padre del bosque, es el segundo kauri más grande del mundo y se calcula que tiene alrededor de 2000 años.

De camino de nuevo a Auckland paramos en las Waipu Caves, éstas a diferencia de las famosas Waitomo Caves, son gratuitas y también se pueden ver los gusanos de luz o “glowworms”. Estas criaturas emiten una luz fosforescente iluminando la cueva cual cielo estrellado. Este gusano emite esta luz para atraer y capturar a sus presas.

Una vez llegamos a Auckland dejamos el coche de alquiler y nos dirigimos al aeropuerto donde teníamos el vuelo a Queenstown en la isla sur. Esta ciudad es internacionalmente conocida como la capital de los deportes de aventura ya que aquí es donde se practicó por primera vez el puenting.
Solo llegar nos enamoró por sus paisajes y el ambiente que se respira por sus calles.
Aprovechamos para caminar por el parque Queenstown bordeando el lago y disfrutando de las maravillosas vistas. Al final del paseo llegamos a la pequeña playa de la ciudad, donde aprovechamos para relajarnos con un delicioso helado de una de las mejores heladerías y chocolaterías de la zona.

Queenstown

Queenstown

Vistas del lago en Queenstown

Bordeando el lago por el parque Queenstown

Parque Queenstown

Los deliciosos helados de la heladería Patagonia

Si hay un lugar que todo el mundo nos había recomendado visitar es Mildford Sound, es un fiordo localizado dentro del Parque Nacional de Fiorland y declarado Patrimonio de la Humanidad. Tiene una extensión de 15km tierra adentro desde el mar de Tasmania y está rodeado de rocas que sobrepasan los 1200m de altura. Es muy común ver delfines, focas y pingüinos nadando por estas aguas.

Llegamos a través de Te Anau, el último pueblo habitado antes del fiordo, la carretera hasta allí era espectacular, un regalo para los amantes de la fotografía, así que Sonia iba parando cada dos por tres, y casi no llegamos a tiempo.
Una de las paradas obligadas es Eglinton Valley este precioso valle es consecuencia del paso de antiguos glaciares. De allí seguimos la carretera hasta llegar a los Mirrow Lakes unos pequeños lagos donde se refleja el Monte Eglinton.

Camino a Mildford Sound

Eglinton Valley

Mirrow Lakes

Mirrow Lakes

La única vía de acceso por tierra hasta el fiordo es a través del Homer tunnel, por donde sólo puede pasar una hilera de coches en una dirección, una vez en el exterior el paisaje se vuelve aun más espectacular.

Montaña que atraviesa el túnel Homer

Paisajes por el camino

Al otro lado del túnel

Para visitar el fiordo hay que contratar un tour en barco o avioneta. Nosotras nos decantamos por la opción más económica que evidentemente es el barco.
Fueron dos horas inolvidables, navegando entre los fiordos, viendo cascadas, arcoíris, e incluso delfines que nos acompañaron durante la travesía. También vimos leones marinos descansado sobre las rocas.

Esa noche aun con la emoción de lo vivido, la pasamos en Lumsden un pequeño pueblo de camino a Queenstown donde encontramos una área de descanso gratuita.

Al día siguiente fuimos directas al aeropuerto donde entregamos el coche de alquiler y recogimos el que sería nuestra primera recolocación, tanto en Nueva Zelanda como en Australia, las empresas de alquiler de vehículos ofrecen la opción de la recolocación que consiste en llevar de un lugar a otro sus vehículos de manera gratuita o pagando algo simbólico. Algunas incluso te pagan la gasolina o el Ferry entre las islas.

Nuestro primer coche de recolocación

En este caso debíamos llevar el coche desde Queenstown hasta Christchurch, y de camino aprovechamos para visitar el Monte Cook, el pico más alto de toda Nueva Zelanda y con un paisaje de postal.

Paisajes durante el camino al Monte Cook

Campo de Lavanda

Lago Pukaki

Lago Pukaki, de fondo el Monte Cook

Monte Cook

Después de comer rodeadas de ese imponente escenario, nos dirigimos hacia el Tasman Glacier y los Blue Lakes, donde después de un corto trekking llegamos al mirador del lago Tasman y disfrutamos de las vistas del glaciar.
A la vuelta pasamos por los Blue Lakes, unas pequeñas lagunas de color verdoso.

De camino al glaciar

Tasman Glacier

Blue lakes

Blue lakes

Esa noche la pasamos en un camping en el lago Tekapo, donde pudimos disfrutar del cielo más estrellado jamás visto, pudiendo ver a simple vista la Vía Láctea.

Lago Tekapo

Una vez entregamos el coche en Christchurch nos fuimos de cabeza a la prisión, y no porque le hubiésemos hecho nada al coche, si no porque esos días nos alojábamos en un hostal que fue la antigua prisión de la ciudad. Allí pasamos la Navidad, en tirantes y compartiendo mesa y cena a las siete de la tarde con la gente del hostal. Cada uno preparó un plato típico de su país así que nosotras hicimos nuestra famosa tortilla de patatas, aunque echamos de menos las gambas y por supuesto, a la familia, estamos convencidas que esas Navidades no las olvidaremos nunca.

Pasados estos días fuimos a recoger la que sería nuestra casa las siguientes dos semanas y con la que recorreríamos parte de la isla sur.

Empezamos nuestro roadtrip y nuestra primera parada fue Kaikoura un lugar donde la naturaleza y los animales son los verdaderos protagonistas. Una de las actividades más famosa en esta zona es el avistamiento de ballenas, aunque después de haberlas visto tanto en Ecuador como en Península Valdés y ver los altísimos precios de los tours, decidimos prescindir de ello.

En Kaikoura se encuentra una colonia de focas, Point Kean es el lugar ideal para observarlas y allí pasamos un buen rato disfrutando del paisaje y de estos encantadores animales.

Esa noche dormimos en un camping de bajo coste que se encuentra a pocos km de Kaikoura.
Al día siguiente condujimos hasta Ruby Bay donde pasaríamos la noche antes de llegar al famoso Parque Nacional Abel Tasman. Se trata de una reserva natural y es considerada una de las joyas de Nueva Zelanda, se pueden realizar trekkings de varios días pero también existe la opción de recorrer en barco las diferentes playas.
Nosotras solo recorrimos parte del sendero que va bordeando la costa, nos parecido bonito, aunque sinceramente esperábamos más. Nos recordó el precioso Camino de Ronda de la Costa Brava.

Ruby Bay

Parque Nacional Abel Tasman

De allí nos dirigimos a Reefton donde pasaríamos la noche. A la mañana siguiente pusimos rumbo a los glaciares Franz Josef y Fox, aunque finalmente, por falta de tiempo, solo paramos en éste último.
Seguramente hace unos años las vistas del glaciar eran espectaculares pero hoy en día, con la rapidez con la que están retrocediendo, las vistas no son muy impresionantes.

Más paisajes de camino a Reefton

Lugar donde pasamos la noche

Glaciar Fox

Seguimos nuestra ruta hacia Queenstown donde pasaríamos Fin de Año, aunque de camino paramos en las Blue Pools, son unas pozas de color turquesa que se forman en medio del bosque. También visitamos los lagos Wanaka y Hawea que se encuentran uno junto al otro, y son el resultado del deshielo de antiguos glaciares.
Wanaka es una pequeña ciudad cerca de Queenstown, aunque esos días estaba abarrotada de gente, nos pareció un lugar muy bonito donde de haber tenido más días, no nos hubiese importado quedarnos.

Blue Pools

Lago Hawea

Lago Wanaka

Llegando a Queenstown

El día 31 de Diciembre llegamos a Queenstown donde pasaríamos nuestra primera entrada de año fuera de casa. Ya desde la tarde se empezaba a notar el ambiente festivo, había varios escenarios con música en directo y un poco antes de las doce la gente empezó a situarse enfrente del lago donde tendría lugar la cuenta atrás y los posteriores fuegos artificiales.

Al día siguiente para no perder la tradición, nos tomamos las uvas con la familia.

Preparadas para las uvas

Feliz Año!!!

Seguimos la ruta por The Catlins la zona sureste de la isla sur de Nueva Zelanda, de camino paramos en el mirador Florence Hill y en las Matai Falls, unas bonitas cascadas.
Nuestra idea era visitar la Cave Cathedral pero llegamos justo cuando cerraron por la marea alta, hay que visitarla a primera hora de la mañana, cuando la marea está baja y se puede acceder a la cueva, cosa que no sabíamos.

Mirador Florence Hill

La siguiente parada fue Surat Bay Seals donde paseamos por la playa y vimos varios leones marinos, uno de ellos de un tamaño descomunal.

De allí fuimos al Nugget Point uno de los lugares más conocidos en The Catlins por su bonito faro.
Desde el mirador se pueden ver focas y leones marinos descansando sobre las rocas.

Nugget Point

Después de pasar la noche en Dunedin seguimos subiendo por la costa este y paramos en Shag Point donde volvimos a disfrutar de nuestros amigos los leones marinos. De allí nos dirigimos a Moeraki Rocks esta playa es conocida por sus misteriosas rocas de forma esférica, están esparcidas a lo largo de toda la playa y su origen es desconocido.

Los siguientes días los pasaríamos en casa de los padres de Tim, un amigo kiwi que estuvo viviendo en Sant Cugat durante una temporada.
Así que pusimos rumbo a Banks Península que es donde se encuentra la casa granja. Esos días aprovechamos para descansar y engordar unos cuantos quilos más con las deliciosas comidas que los padres de Tim nos preparaban.
Thanks Kate and Neil for these wonderful days.

Vistas desde la granja

Después de estos maravillosos días volvimos a Christchurch donde devolveríamos la campervan y recogeríamos la caravana de recolocación que teníamos que llevar a Auckland.
Ese día lo pasamos en la carretera ya que por la noche teníamos que coger el Ferry que nos llevaría a la isla norte.
Llegamos a Wellington a las cuatro de la mañana y después de domir unas horas fuimos al Mount Victoria lugar donde se grabó una de las escenas más famosas de la primera película del Señor de los Anillos, cuando Frodo y sus amigos se esconden de los Nazgul bajo las raíces de un árbol.

Carvana para esos días

Salid del camino!!

De allí fuimos a Rivendel otro de los escenarios más conocidos de la película. Casi todo lo que se ve en la película está creado por ordenador aunque hay carteles que informan de los lugares de rodaje.

Seguimos hasta Rotorua esta ciudad es conocida por su peculiar olor a huevo, ya antes de llegar puedes olerla. Allí visitamos el Wai-o-tapu el mejor parque geotermal de Nueva Zelanda.
Su gran diversidad de colores es debido a la mezcla de diferentes elementos químicos tales como el azufre, oxido de hierro…

Atravesando Mordor para llegar a Rotorua

Pasando la noche en Rotorua

Allí pasamos la noche antes de hacer una de las paradas más esperadas. Hobbiton!
La única manera de poder visitar el lugar es contratando un tour que sale desde Matamata.
Peter Jackson, director de la película, eligió la granja de Alexander para transformarla en el Hobbiton Movie Set donde construyeron agujeros-hobbiton, un lago artificial, tabernas… Al terminar el rodaje de la primera trilogía del Señor de los Anillos se desmontaron los decorados, fue después de rodar El Hobbit que decidieron dejarlo tal y como está.

Bienvenidos a Hobbiton!!

Casa Bilbo y Frodo

Casa Sam

El dragon verde

Hicimos un última parada antes de llegar a Auckland para pasar la noche. Allí pasamos nuestros dos últimos días, y uno de ellos quedamos con Tim para tomar unas cervezas.

Una de las cosas que más nos llamó la atención de nuestro paso por Nueva Zelanda fue lo legal que son los kiwis, encontramos muchos puestos de venta de fruta por la carretera en los que no había vendedor, en su lugar había la “honesty box” donde la gente dejaba el dinero de la fruta que se llevaba. También en muchos de los campings en los que estuvimos había un lugar donde depositar el dinero, en algunos no había nadie que controlase quien había pagado y quien no.

Aunque Nueva Zelanda no es un destino barato, y más aun viniendo de Suramérica, es un país increíble, imprescindible para los amantes de la naturaleza. Siempre recordaremos con cariño nuestros días por el país de la nube blanca y como allí le cogimos el gustillo a eso de viajar en furgoneta.

Y de allí pusimos rumbo a Australia, pero esto ya es otro capítulo…

2 comentarios

  1. Qué preciosidad de paisajes!! Vaya aventura en Nueva zelanda. Me ha encantado chicas.😍 Deseando ver Australia👏👏

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